La magia de Bruselas: ¿cómo convertir 23 billones en 262 billones?

No es una varita mágica”, aseguró el vicepresidente de la Unión Europea hace unos días, pero el objetivo de de las autoridades regionales apunta a invertir 23 billones de euros como capital de riesgo y base para la inversión privada con tal de contar con 262 billones de euros para reactivar la economía en todo el bloque.

El arriesgado plan está siendo impulsado por Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quien haría el anuncio oficial en cuestión de días para confirmar los rumores que se han venido escuchando desde hace unas semanas.

Los 26 billones de base incluyen 16 billones como garantía y 5 billones para el Banco de Inversión Europea, con tal de que sirvan como plataforma de despegue para atraer inversión privada que termine de completar el panorama de reactivación y crecimiento en los países de la región.

Queremos atraer inversión privada para que la inversión sea una realidad y no una varita mágica que de forma milagrosa nos pueda sacar de este clima económico”, aseguró el finlandés Jyrki Katainen, vicepresidente de la Unión Europea, consultado por la viabilidad del plan.

Aunque algunos sectores como los bancos, en voz del Banco Real de Escocia, han expresado su preocupación por los riesgos de los procedimientos, el plan de invertir un dinero que representa 15 veces su valor podría ser el punto de partida para retomar el camino perdido en la economía de la Unión Europea, con mejoras en infraestructuras, industria y otras áreas.

Los indicadores no impresionan

En medio de crisis de países como España y Grecia, con tasas de desempleo cerca del 25%, la Unión Europea proyecta un crecimiento de 0.8% para el 2014. Estos números apuntan a una recuperación más lenta de lo presupuestado por los analistas del conglomerado político, lo que ha hecho necesario la búsqueda de un nuevo plan.

El euro ha perdido mucho terreno con respecto al dólar con el alarmante 1.2350 que alcanzó el 21 de noviembre pasado como justificación idónea para plasmar la nueva estrategia, por arriesgada que parezca para algunos sectores, aunque no para Juncker, Katainen y compañía.

Hace poco, la confederación de grupos de empleados europeos alzó la voz por la necesidad de nueva inversión, regulaciones que reactiven las oportunidades de la industria y la creación de nuevos trabajos, algo que la Unión Europea tratará de implementar al convertir sus 23 billones en 262 billones de oportunidades.