México no mejora el acceso al crédito y su economía lo sufre

Aunque el presidente Enrique Peña Nieto impulsó una reforma importante en materia de préstamos y dotó a las entidades bancarias de capital para ofrecer préstamos a individuos y pequeñas empresas con tal de robustecer la economía, los resultados no se ven después de 11 meses.

El interés del Gobierno es que el grueso de la población tenga acceso a préstamos personales o comerciales, con tal de activar el crédito como una vía de ingreso nacional y mitigar el trabajo informal que se extiende a lo largo y ancho del territorio azteca.

Según las últimas estadísticas oficiales, el crédito bancario en México representa 19,5% del PIB, una cifra demasiado lejana al 47% de Brasil o el 83% de Chile, dos países que comparten junto al país norteamericano al tope de los indicadores económicos en América Latina.

En uno de los mejores momentos de su gestión, que ahora se ha visto empañada y presionada por la desaparición de estudiantes en el estado de Guerrero, Peña Nieto logró múltiples acuerdos para una reforma energética y una reforma económica con el objetivo de revitalizar los recursos del país.

En el papel todo pintaba excelente para una panorama alentador para individuos y pequeñas o medianas empresas, pero la realidad indica que el acceso al crédito sigue siendo reducido, complicado y lleno de obstáculos.

Los bancos no cambian y el PIB no aumenta

Con una impactante cifra de un 60% de los trabajadores fuera del sistema impositivo en sus labores diarias, el Gobierno no puede dar pasos adelante en otras áreas. Son casi 30 millones de trabajadores mexicanos los que no formalizan su relación impositiva con las autoridades y se mantienen al margen de las estadísticas económicas oficiales.

Con un crecimiento de 7% en la cantidad de dinero colocado en préstamos a la población mexicano con relación al 2013 en el mismo periodo, el crecimiento no ha sido lo esperado. Las entidades bancarias aún no se animan a abrir sus arcas en pos de la mejora común y la propuesta de Peña Nieto no ha tenido el impacto deseado, manteniendo a México por debajo de su potencial en materia económica.