El plantón de Raúl Castro a Garcia-Margallo

Lo de Cuba parece de traca. El país se encuentra en una dictadura más que irreformable, en el que Raúl Castro es el mandamás que hace y deshace a su antojo.

Y si no, que se lo pregunten al Ministro de Asuntos Exteriores en España, José Manuel García-Margallo, que concluyó su primera visita oficial a Cuba sin que le recibiera el propio presidente del país, algo que es totalmente inconcebible en un régimen democrático.

Aunque si se tienen en cuenta las cosas oficiales, tampoco habría que considerar a Castro como una persona que haya dejado plantado a Margallo, puesto que la reunión no constaba en el programa oficial, pero se daba, eso sí, por descontada e incluso el ministro español había reservado un espacio en su agenda para ello.

Pero, pese a todo, Raúl Castro, quiso quedar como un señor de los pies a la cabeza y no consintió que Margallo se quedará sin reunión con alguien importante del país y, para ello, mandó en su lugar al vicepresidente primero, Miguel Díaz-Canel, que es el número dos del régimen.

Lo que se cree que ha hecho que la reunión no fuese posible, es el hecho, o más bien el discurso que Margallo dio el lunes pasado en el Instituto Superior de Relaciones Internaciones sobre la Transición española, en el que el pluralismo político y la reconciliación fueron los absolutos protagonistas.

A pesar de todo, Margallo se ha sentido muy satisfecho con la visita a Cuba, sobre todo, teniendo en cuenta que era un viaje más que arriesgado, políticamente hablando, ya que incluso el Rey de España se interesó por cómo estaba yendo.

Entre los temas que se han tratado en la reunión del Ministro de Asuntos Exteriores español con el representante cubano, se podrían destacar la petición de salir del país a los 11 ex presos políticos liberados tras el viaje de Moratino en el 2010, así como la petición de permitir que vuelvan a Cuba los que aceptaron exiliarse en España (en torno a unas 700 personas, contando a ex reclusos y familiares).