Hay más de un motivo para considerar al azúcar una droga

El azúcar, parte de una dieta común, es un problema para los humanos. Tenemos un límite en nuestra capacidad para metabolizarla. Solamente las personas que hace mucho ejercicio – ya que este afecta su metabolismo – puede comer mucho azúcar.

Esto es lo que dice Robert Lustig en su entrevista con Germán Lopez en Vox. Lustig es un experto médico en la Universidad de California y ha escrito libros acerca del azucar.

El azúcar está bien en pequeñas cantidades, como el alcohol.

A esto hay que agregarle que el azúcar que los humanos consumimos en este momento no es necesariamente el azúcar natural adecuado para nuestros cuerpos. En vez del azúcar que se encuentra en las frutas, este azúcar es producido de manera industrial.

Para que el consumo de azúcar sea prudente, una persona debe consumir de 6 a 9 cucharaditas diarias. En este momento, los estadounidenses consumen más o menos 22 cucharaditas de azúcar diarias.

Los productores de alimentos ponen azúcar en la mayoría de su comida.

Esto sucede porque es adictiva, aun en pequeñas cantidades. Y la mayoría de personas saben que es dañina, pero no quieren dejarla.

¿Esto es suficiente para considerarla una droga?

Hay cuatro criterios para que algo se convierta en una sustancia controlada.

  1. La ubicuidad: se puede encontrar en todas partes.
  2. La toxicidad: te tiene que perjudicar
  3. El abuso: debe ser usado demasiado
  4. Externalidades: tiene un efecto detrimental en la sociedad

El azúcar cae en todos estos criterios. Afecta a la sociedad por la epidemia de la obesidad.

En vez de prohibir el azúcar, sería ideal restringir el acceso a esta o aumentar los impuestos en los alimentos que la incluyen.

El consumo del resto de las drogas es limitado de ciertas formas. Si son drogas legales las hacemos más caras y tenemos restricciones respecto a su consumo. Por otra parte, para el azúcar no hay nada. Se la damos a recién nacidos, a niños de 2 años y la tenemos en los cumpleaños y en la escuela. Por lo tanto, ya tenemos una nación de adictos en la niñez. Simplemente entra a cualquier supermercado y mira a los niños rogarles a sus padres por algo dulce, dice Lustig.

Para asegurarse de que la gente no tenga problema con un impuesto, este impuesto tiene que ser vinculado a un beneficio y este beneficio debe volver a la comunidad de la que vino el impuesto, agregó.